PASO 1
Admitimos que éramos impotents
ante la afición de jugar – que nuestras vidas se habían vuelto incontrolables.
En Jugadores Anonimos creemos
que nuestro problema de juego es una enfermedad emocional, progresiva por
naturaleza y que ninguna cantidad de fuerza de voluntad humana lo podrá detener
o controlar. Contamos con hechos para
apoyar esta creencia. Creímos, en un
momento u otro, que todos nuestros problemas pudieran ser resueltos al lograr
una gran ganancia. Algunos,
patéticamente, después de una gran ganancia se encontraron en problemas peores
dentro de un período corto de tiempo.
Seguimos jugando. Encontramos
que arriesgamos la pérdida de la familia, de los amigos, de la seguridad y de
los trabajos. Auún así continuamos
jugando. Jugamos hasta el punto en que
resultó en prisión, falta de sensatez o inclusive intentamos el suicidio. Aún así seguimos jugando y no podíamos
parar. Caímos víctimas de la creencia
de que si solamente nuestros problemas económicos pudieran ser resueltos, podríamos
dejar de jugar o inclusive podríamos jugar como la gente normal. Muchas veces juramos que no volveríamos a jugar
nuevamente creyendo que teníamos la fuerza de voluntad para dejar de
jugar. Creímos una mentira. Creímos que teníamos el poder para dejar de
jugar o para controlar nuestro juego.
Nuestra incapacidad de ver honestamente nuestro problema de juego nos
permitió seguir jugando. A pesar de
toda la evidencia de nuestro pasado, seguiamos negando la verdad sobre nuestro
juego.
Al entrar a Jugadores Anónimos,
debemos desarrollar la capacidad de ver nuestro juego con honestidad. Este es el primer paso en nuestro proceso de
recuperación. Sin honestidad, no
podemos admitir nuestra impotencia sobre el juego. Debemos aceptar honestamente, admitir incondicionalmente y
rendirnos ante esta impotencia para poder proceder con nuestra recuperación. Cualquier reserva que tuviéramos o podamos
tener actualmente sobre nuestro juego nuevamente significa de que todavía
creemos que no somos impotentes con respecto al juego y que no hemos admitido o
aceptado nuestra impotencia (o tenemos poder sobre el juego o no lo tenemos).
Los miembros que tengan
dificultad en admitir su impotencia con respecto al juego, debieran escribir
acerca de su juego y la descripción de lo que el juego les ha causado y los
innumberables intentos inútiles para dejar de jugar. Utilice las “veinte preguntas” como una guía. Escriba extensa, completa y específicamente
utilizando cada una de las preguntas como un punto focal central. Solamente con la conciencia y la aceptación
de la impotencia, de la falta de habilidades y la desesperación sobre nuestra
situación (como jugadores compulsives) podemos desarrollar la apertura mental
que se requiere para el Paso 2.